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Este primero de mayo las trabajadoras y los trabajadores volveremos a las
calles para denunciar los verdaderos problemas de las personas trabajadoras.
- Impulsar una sociedad más libre y más justa. Para
impulsar la construcción de una sociedad más libre y más justa
reivindicaremos de nuevo derechos pendientes para denunciar que nos quieren
imponer una visión falseada de la realidad. Las preocupaciones de la gente no
son que España se rompe, ni que a los católicos no les dejan serlo, ni que
la familia está en peligro, ni que el gobierno cede ante los terroristas…
La manipulación constante que sufrimos los trabajadores y las trabajadoras
sólo pretende ocultar nuestros problemas reales e imponer la irracionalidad
de los sectores más conservadores ante la razón, las libertades civiles y
los derechos sociales.
- Reforma laboral, reforma de las pensiones y recortes sociales.
La patronal, el gobierno español y algunos sindicatos han firmado una nueva
reforma laboral que, con el pretexto de reducir la temporalidad, rebaja las
cotizaciones y aumenta las bonificaciones para los empresarios mientras
generaliza el abaratamiento del despido improcedente en todos los nuevos
contratos de fomento de empleo. Los mismos actores firmaron posteriormente un
acuerdo de reforma de las pensiones que empeora las condiciones de acceso a la
pensión de jubilación y aumenta el periodo de cotización mínimo para poder
acceder a una pensión. Por otro lado, el proceso de globalización económica
favorece la destrucción del tejido industrial y la deslocalización de las
empresas (como el caso de Delphi, en Cádiz). La competitividad y la
productividad son la coartada para rebajar los niveles salariales y las
condiciones laborales de las trabajadoras y los trabajadores. El mercado no
tiene ninguna consideración ni con las personas jóvenes que inician su
periplo laboral ni con las que, tras cumplir cuarenta años, emprenden la
búsqueda de un nuevo empleo. Ante ello, Intersindical Valenciana sigue
defendiendo un trabajo estable y seguro, unas retribuciones más justas y la
reducción de la jornada laboral, por ley, hacia las 35 horas.
- Siniestralidad laboral. Acoso y violencia en el trabajo.
Los índices sobre accidentes en el trabajo —mortales, en muchos casos—
siguen siendo los más elevados de nuestro entorno económico, pero no parecen
importar, como si fueran un producto de circunstancias ajenas a la
legislación y la responsabilidad de las empresas. Todo ello debe ser resuelto
sin dilación y con contundencia porque afecta especialmente a las
trabajadoras y a los trabajadores más desprotegidos. Los procesos de acoso y
violencia en los entornos de trabajo siguen sin erradicar, en muchos casos por
las estructuras jerárquicas y poco democráticas de los ámbitos laborales.
- Competitividad, recorte de derechos y servicios públicos
insuficientes. El Estatuto del Empleado Público configura unas
administraciones públicas al servicio del poder político de turno. El
Estatuto consolida y multiplica diferentes condiciones laborales, fomenta la
competitividad, niega la cláusula de revisión salarial, centraliza y aleja
del personal la negociación colectiva y no establece claramente el carácter
público del trabajo en las administraciones, y permite el trasvase de
servicios a empresas privadas.
Las cuentas del estado siguen con superávit, mientras los servicios
públicos continúan siendo insuficientes y se pone en entredicho los gastos
sociales. Avanza la privatización de los servicios públicos porque la
educación, la sanidad, los transportes, las comunicaciones, las pensiones,
los servicios sociales o la gestión del medio ambiente son objetivos
estratégicos para el poder económico. La mercantilización de los servicios
públicos básicos constituye una amenaza para la ciudadanía, especialmente
para quienes no pueden o no quieren acceder a la oferta privada.
- Exclusión social y derechos incumplidos. Las trabajadoras
y los trabajadores inmigrantes siguen siendo invisibles como personas con
derechos, aunque contribuyan a sostener nuestra economía, con los trabajos
más precarios y menos reconocidos socialmente. Exigimos para todas estas
personas idénticas garantías laborales a las del resto de la población y
los mismos derechos y deberes ciudadanos.
Decenas de mujeres siguen muriendo cada año en manos de sus parejas; la
tasa de paro femenina duplica la masculina; el salario de los hombres es
superior al de las mujeres, la pobreza es mayoritariamente femenina; las
mujeres dedican más tiempo al hogar y a la familia; la conciliación de las
trabajadoras depende de la privatización de las atenciones y las curas a los
otros.
La jerarquía católica intenta como siempre ignorar las decisiones
democráticas e imponer su modelo tradicional de vida y de familia: ataca
frontalmente el derecho de los homosexuales y las lesbianas a ser iguales. Con
todo esto, gracias también a la actitud poco valiente del gobierno español,
ha conseguido borrar de la Ley Orgánica de Educación cualquier posibilidad
de avanzar hacia una educación y un estado laicos.
El derecho a la vivienda sigue incumpliéndose. Con los salarios actuales
el alquiler o la compra se hacen imposibles, mientras miles de viviendas
están vacíos, al servicio de la inversión especulativa.
- Los avances sociales requieren inversiones económicas.
Junto al panorama descrito, hace falta reconocer avances en las libertades
civiles y en los derechos sociales, como son las leyes de Dependencia y de
Igualdad. Pese a esto, estas disposiciones legales necesitan ir acompañadas
de dotaciones presupuestarias, porque sin un aumento importante del gasto
social y de la red de servicios públicos, será imposible aplicarlas de
manera efectiva.
- Otro sindicalismo es posible. La alternativa sindical es
necesaria. Los trabajadores y las trabajadoras queremos ayudar a resolver
todos los problemas que hemos denunciado. Desde la Intersindical Valenciana
seguimos trabajando para consolidar una alternativa que no obedezca a otros
intereses que a los de la clase trabajadora. Para avanzar en la igualdad y en
la libertad, en este Primero de Mayo defendemos como siempre un sindicalismo
que recupere como instrumentos fundamentales la participación, la
democracia, la pluralidad, la autonomía y la independencia. El nuestro es un
sindicalismo progresista y unitario que pretende unir sus fuerzas a las de
todos los movimientos sociales que luchan por un mundo mejor.
Intersindical Valenciana |